La hija niña

...pero un día entre juego y juego, conocí a un chico como de 15 años, cuando yo tenía 9, y ese niño, no tan niño, intentó abusar de mí. No lo logró, pero esa experiencia sí me marcó. Me hizo más dura, quizá. Más fuerte, quizá. Más ¿intocable?

Agotamiento Materno

Una vez que nos aventamos al ruedo, voluntariamente o no, al decirle sí a la maternidad comenzamos una actividad interminable, un trabajo que parece que nunca acaba, y no  es que parezca que nunca acaba, es que realmente NUNCA ACABA.

AndoParticipando

Ante la enfermedad hemos de preguntarnos ¿por qué nos hemos enfermado? La enfermedad no siempre nos ataca desde afuera, pueden ser muchas veces, el resultado de mi biografía. De mi propia vida y de cómo la he vivido. La enfermedad envía casi siempre un mensaje: nos informa de alguna desarmonía que está alterando nuestra vida, y nos llama a cuidar con más atención algún aspecto de nuestra existencia.

Muéganos somos y en el camino andamos

No importa qué tipo de familia tengas, ni cómo la hayas empezado, si estás recién casada o te divorciaste o enviudaste. Si tienes uno o dos o tres hijos, chiquitos o adolescentes o ya eres abuela. O no tienes hijos. ¡Lo que necesitas es Ser Mujer Libre! Ser esa mujer que realmente eres, la feliz, la emocionada por la vida. Porque si estamos bien nosotras, todas las cosas caminan bien. Porque si estoy bien yo, mis hijos también.

Esponjada Yo!

La maternidad es una combinación de emociones que van cambiando constantemente. Cada día viene cargado de múltiples situaciones que nos pueden llevar en microsegundos de la calma y la apreciación, a la histeria absoluta y a sentir un impulso increíblemente desconocido por nosotras antes de tenerlos ¡de querer estrangularlos con nuestras propias manos! Es un sube y baja, una montaña rusa en la cual a veces no sabes si gritar, levantar los brazos o mejor hacerte la muerta.